martes, 1 de julio de 2008

El mito de los cuatro fundadores

Empezamos, con el presente, una serie de post que se referirán estrictamente al surgimiento de este movimiento llamado La Cuerda Floja. Si 20 años no es nada, 4 es un quinto de nada, pero si entendemos que no se puede dividir nada, es casi lo mismo, no? Cualquiera sea el resultado de tamaña ecuación, lo que queremos es recapitular la historia de esto que empezó siendo un sueño para convertirse en realidad.
Toda historia tiene fin, eso es sabido, pero previamente tiene un comienzo. Por eso vamos hacer uso de la memoria y evocar el origen común del mentado mito. Todo comenzó a la salida (o entrada) a un toque de la Contrafarsa en La Trastienda allá por el 2001 (sí amigos era el Tren de los Sueños!!). Algunos de nosotros recibimos un panfleto que convocaba a interesados en hacer un taller de murga. Tras juntarnos en casa del convocante y tras un almuerzo de fideos, muy ricos por cierto, comenzó el taller.
Si bien el almuerzo fue en el barrio de Caballito, el primer ensayo del taller fue en el barrio de Palermo. En plaza Serrano. Característica distintiva del taller: ensayar los domingos al mediodía (insólito horario) en el bar El Taller.
Canciones viejas de murga de la mano de Nico y Lautaro (dos jóvenes músicos amantes del género, aunque Lautaro lentamente se fue degenerando hacia el folclore). Eran el condimento ideal para estos dos muchachos, Antonio (Tony) y Diego, que despuntaban el vicio canturreando. Unos meses después aparecen varias personas, entre ellas los otros dos "míticos" Leonel y Juan Pablo.
Muchos encuentros y ensayos pero sin ninguna presentación, aunque si grabamos un disquito a fin del primer año. No se preocupen que no podrán escucharlo...
Para Mayo de 2003 las expectativas del grupo, que seguía sin ser numeroso, eran muchas y la realidad muy diferente a lo esperado.
El 26 de mayo de 2003, justo el día que Fidel dio su recordado discurso en las escalinatas de la Facultad de Derecho, el grupo cambió su rumbo. Varios de los integrantes decidieron aceptar la invitación a unirse a otro grupo que tenía similares expectativas en cuanto al canto estilo uruguayo. Murga La Inconclusa era su nombre. Fue en esa formación en donde se cumplió el sueño de muchos: la presentación. La primera en el IFT sobre la calle Boulogne sur Mer y luego algunas más. Tras casi un año de ensayos, idas y venidas, uno de los muchachos decide dejar la formación. Antonio fue el primero en irse y luego lo siguieron otro dos. Leonel siguió siendo parte de La Inconclusa por un tiempo más.
Pasado unos meses sin cantar, la garganta pedía a gritos ensayar. Fue entonces que se concretó la mentada reunión. Hacia mediados de marzo o abril, nuevamente el escenario que convocaba a la muchachada era el barrio de Caballito, en este caso era la casa de Antonio. Diego, Leonel y Juan Pablo fueron de la partida. La decisión era clara: formar una Murga al estilo uruguayo. Buscar cosas propias, explorando previamente los clásicos del carnaval. El lugar de ensayo que se encontró fue uno propuesto por Leonel, sobre la calle Fitz Roy (Avalon), con lo cual otra vez nos acercamos al barrio de Palermo con la dirección del joven Adrián Mozzo.

Por ahora dejamos acá. A mediados de 2004. Continuará...

2 comentarios:

lagriega dijo...

La pregunta del millón.... me imagino que en "El Taller" se anotaron en la sección de talleres para niños no!? Faltaría más... en esa época eran unos gurises!

pablo dijo...

Buenas fotos y muchos recuerdos de este triste Saltimbanqui , un abrazo y salu para los nuevos y por supuesto para los viejos.